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La Madre junto al Hijo

Que nuestro país y nuestro pueblo en particular tiene a la Virgen María como fuente de una importante devoción religiosa es algo que podemos observar especialmente en las fiestas patronales de los pueblos, la mayoría bajo una advocación de la Virgen , y en la Semana Santa que junto a las distintas imágenes de Jesucristo se procesiona a la Virgen en el dolor por la muerte del Hijo.

El pueblo cristiano suele contemplar la imagen de la Virgen porque ama a la Virgen. A mí personalmente me gustan las imágenes de la Virgen María que están junto al Hijo, junto a Jesucristo, sea un Jesús niño o sea a María a los pies de la Cruz ; son imágenes que nos hacen entender que no hay sentido cristiano en la devoción a María si no es desde la fe en Jesucristo , la Virgen María es la mediadora por excelencia para llegar al Hijo.

Desde la anunciación del ángel hasta la vida de la primitiva Iglesia que podemos ver en los primeros capítulos de los Hechos de los Apóstoles donde “ todos perseveraban en la oración junto a María la madre de Jesús...” (Hch 1,14), podemos decir que la vida de la Virgen fue una vida junto con el Hijo. Si leemos el evangelio de San Lucas capítulo 2 vemos como María, junto con José, presenta a Jesús en el templo de Jerusalén y como viven la tradición religiosa yendo a la fiesta de pascua, donde un Jesús todavía niño, doce años, se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres. Igualmente nos imaginamos que durante esos treinta años aproximadamente de vida oculta de Jesús la relación con la madre fue básica para su misión profética.

Ya en la vida pública de Jesús hay episodios que aparecen en los evangelios que María está junto a su Hijo, pero me gustaría resaltar principalmente los episodios de su pasión, muerte y resurrección. En los momentos de sufrimiento, de dolor, de muerte, ahí está la madre, viviendo el sufrimiento del martirio y muerte de su amado Hijo, y a los pies de la cruz es de las pocas personas que estaban allí, no podía ser de otra forma, esto nos enseña la tremenda relación entre madre e Hijo que a nosotros nos lleva a vivir la devoción a María para llegar al Hijo amado. Y por si esto no se nos queda claro, en el evangelio de San Juan en el capítulo 19, versículos 25-27, estando Jesús crucificado nos regala a su madre como nuestra madre, nos dice así: “ Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego, dijo al discípulo: ahí tienes a tu madre .” María, madre de la Iglesia desde este momento, madre de esta Iglesia en la que vivimos, por eso insisto en que no podemos quedarnos en la Virgen , ella nos presenta al Hijo para que hagamos lo que él nos dice.

Y desde aquí cito otro texto evangélico, una mujer ve a Jesús y le dice: “Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron”... Pero él repuso, “mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen” (Lc 11,27-28). Jesús no rechaza el piropo dirigido a su madre, pero matiza que lo esencial no es piropear sino escuchar la Palabra de Dios y cumplirla.

María intercesora, mediadora, a ella le dirigimos nuestra oración, nuestra contemplación, ella como Madre nos escucha, nos acoge y nos ama, nos presenta al Hijo que es el Salvador.

 

Don Francisco Javier Quevedo Muñoz

Párroco de Santa Maria en Alcázar de San Juan

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