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Los conflictos con Torralba

Cualquier daimieleño con un poco de formación en historia local, conoce que las relaciones con los vecinos de Torralba de Calatrava no siempre han sido tan excelentes y armoniosas como en la actualidad.

Desgraciadamente hubo unos tiempos en las que la rivalidad y los enfrentamientos fueron continuos e incluso sangrientos por motivo de la localización del Santuario de Nuestra Señora de las Cruces.

Como se comentaba, la construcción de la ermita de las Cruces en el lugar de la Tamarosa fue el origen de los ruidosos pleitos y ásperas relaciones entre ambas localidades, que enfrentaron a los pueblos durante tres siglos. El motivo que esas tierras eran comunes entre Daimiel y Torralba.

Como serian los sucesos, que ambos pueblos construyeron su propia ermita: Daimiel en la zona que era suya y a continuación la ermita de Torralba, asentada en el terreno de su propiedad.

En verdad no se sabe con seguridad si esto era cierto o no. Lo que esta seguro es que los vecinos de Torralba al final abandonaron el lugar como escribe el señor Martín Serrano: “como el sitio era de jurisdicción mixta de Daimiel y Torralba, se convino en alzar la iglesia de modo que la mitad estuviese en Daimiel y la otra mitad en lo de Torralba. Así se hizo, pero surgieron tales disgustos entre las dos villas que los torralbeños abandonaron su mitad”.

Los tumultos más ruidosos fueron los de el 14 de mayo de 1622, que provocaron una nueva concordia con la justicia de Torralba por medio, que posteriormente dio lugar a la intervención de las autoridades del Campo de Calatrava. El gobernador de Almagro dispuso para solucionar el problema que las fiestas en el Santuario se celebraran en distintos días con el fin de no coincidir ambos vecinos. La localidad de Daimiel el día de la Ascensión y el pueblo de Torralba el domingo antes o después a tal festividad. Pero el problema no se solucionó ya que los vecinos de Torralba no acataron la resolución.

Pero no se crean que los problemas solo los provocaban el pueblo llano. Aunque parezca ridículo, entre los sacerdotes también hubo desavenencias. En el año de 1716 el cura de Torralba, don Andrés García Colado, dio la comunión al santero de Daimiel y se enteró el párroco de Santa Maria la Mayor que se llamaba don Jerónimo Moreno Ortega, el cual realizó una querella contra su compañero ante la Vicaria de Ciudad Real. Pero llego más lejos ya que hay cuentas en el archivo del Arzobispado de Toledo.

En las coplas populares también se hace eco de estas disputas como se recoge en esta sencilla coplilla:

“ La Virgen de las Cruces

no va a Torralba,

que al llegar a la cuesta

se hace pesada.”

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