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Las Rogativas En la historia de los cultos que se celebran en honor de la Virgen de las Cruces, siempre ha estado unido el de las Rogativas.
Las Rogativas son una especie de oración publica que hacen los creyentes a Dios directamente o través de un santo como intermediario, con el fin solicitarle remedio por una gran necesidad que tiene el pueblo en general. Así siempre ha sido costumbre que se hiciesen rogativas a Nuestra Señora de las Cruces en tiempos de calamidades y sequías, motivo por el cual se cree que fue la razón de empezar a trasladar la Sagrada Imagen a la localidad. Al principio con este fin y a partir del siglo XIX con carácter permanente y anual. Las Rogativas a la Virgen de las Cruces tenían un guión establecido y rígido, el cual no se podían saltar. Este consistía en los siguientes actos: Llegada de la Imagen al Cristo de la Luz donde reposaba durante unas cuantas horas y traslado al templo de Santa Maria, donde permanecía tres días en las que se hacia un Solemne Triduo; tras esto se procedía a trasladarla al templo de San Pedro con el fin de pasar otros tres días y la celebración de otro Triduo. Tras esto se llevaba al Monasterio de las Monjas Franciscanas (Mínimas) y después al Monasterio de la Paz (Carmelitas Descalzas), donde pasaba en ambos lugares un día. Terminadas las rogativas se llevaba al Santuario nuevamente. Se dice que la Sagrada Imagen durante los días que duraban las Rogativas, llevaba un vestido de color morado y que en las procesiones de traslado de un templo a otro iba acompañada de otra Imagen. Para ir a San Pedro, de San Isidro Labrador; para ir a las Mínimas, de San Francisco de Paula; y para ir a la Paz , de Santa Teresa. Hay noticias documentales de estos acontecimientos de los años 1750 y 1760. En las actas de la Hermandad encontramos noticias de las Rogativas de 1935. Siendo párroco de Santa Maria don Santiago García de Mateos, y por deseo del pueblo, la Hermandad realizó un Cabildo Extraordinario el 2 de mayo de 1935 para acodar realizar “urgentes rogativas a la Virgen de las Cruces” por la extrema sequía que existía. Así se acordó por unanimidad, el trasladar la Sagrada Imagen el 5 de mayo en vez de el 19 como estaba previsto, realizándose los actos como era tradicional, es decir como se ha comentado anteriormente. Se recoge en el siguiente acta de Cabildo la discusión de continuar las Rogativas ya que el objetivo se había cumplido, llevaba “10 días y 6 horas” sin parar de llover. Los hermanos decidieron que se continuase con lo previsto pero con otro carácter: el de que las celebraciones fuesen con carácter de Acción de gracias. En el año 1944 también se realizaron Rogativas que tuvieron un imprevisto como consta en el acta del Cabildo Ordinario del 30 de abril de 1944. Se trata de un gran bronca a la Junta Directiva de la Hermandad por trasladar la Sagrada Imagen en un día que no era domingo. Como consta en el acta del Cabildo, los hermanos estaban muy molestos porque la Junta se había saltado una Tradición de los antepasados y miembros de la Hermandad. En el se recoge que esto no debía cambiarse nunca y que las generaciones futuras debían seguir cumpliendo con la costumbre de trasladar la Sagrada Imagen solo en domingo. Como vemos la Virgen de las Cruces y las Rogativas están muy unidas como queda escrito en la historia, tanto la mas lejana como la mas cercana a nuestros días. Fotografía: Cuadro pintado por don Juan D´Opazo. |
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