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LOS DAIMIELEÑOS EN MADRID: Cincuenta años con nuestra Patrona, María Santísima de las Cruces. Hace ya cincuenta años. iGracias, Señor, porque nos has concedido vivirlos junto a la imagen de tu Madre en su entrañable advocación Virgen de las Cruces, nuestra siempre venerada y querida Patrona!.
Un año antes de su entronización, en el mes de agosto de 1954, había llegado yo a Madrid procedente del pueblo de Aldea del Fresno donde se me había destinado como Párroco unos días después de haber sido ordenado sacerdote. Y, pasados dos años (1952-1954) en el pueblo referido, mi Superior, el entonces Obispo de Madrid y Patriarca de las Indias Occidentales, D. Leopoldo Eijo Garay me llamó para comunicarme mi nuevo nombramiento como Responsable de la Pastoral entre los ferroviarios de Madrid, con especial dedicación en la zona Atocha-Delicias. La residencia en la capital me facilitó entrar en contacto con algunos paisanos que tenían la ilusión de formar un Grupo o Peña que posibilitara la relación de cuantos ya residían y seguían llegando a la Gran Ciudad. Recuerdo entre ellos a Pepe González, Joaquín Campos Pareja, Paco Jiménez Pachón, Joaquín Molina, Salvador Rodríguez, Joaquín Vargas... Les llegó la noticia de mi traslado a Madrid y me llamaron para informarme del posible proyecto y manifestarme su deseo de unirme a ellos lo cual acepté complacido porque percibí el mucho bien que para todos cuantos ya residíamos en la Capital podría suponer. Nos reuníamos y reflexionábamos sobre el modo y forma de llegar a constituimos no ya en Grupo o Peña, sino en una Asociación con proyección social, cultural, benéfica en bien de cuantos ya vivíamos en Madrid, que éramos un número elevado, y de cuantos podrían seguir viniendo. Pero la Asociación , a juicio de la mayor parte del Grupo habría de tener, ante todo, una base y una proyección acentuadamente religiosa y, más concretamente, con el título y patrocinio de nuestra querida Patrona la Virgen de las Cruces. Pensábamos que ello sería el fundamento de una garantía de permanencia, de futuro y vitalidad y, efectivamente. Así viene sucediendo durante tanto tiempo y es que, como ha dicho Benedicto XVI: "con María aún lo muy difícil es siempre posible". Encomendamos al gran escultor Irurozqui la realización de la imagen teniendo, naturalmente, siempre como referencia la de nuestro pueblo Daimiel; se redactaron los Estatutos de la Asociación y se gestionó su presencia en el templo de los PP. Benedictinos de la calle de San Bernardo. Y llegó el Día Grande, el de la bendición de la imagen y de su entronización en aquel templo. Aconteció el veintinueve de mayo de mil novecientos cincuenta y cinco. Presidió el Sr. Obispo Auxiliar de Madrid D. José María García Lahiguera, Fundador de las Oblatas de Cristo Sacerdote y hoy en adelantado proceso hacia el altar. Estuvo también presente nuestro inolvidable D Tiburcio, nos acompañó Fray Justo Pérez de Urbel, como Superior del Convento, el Ayuntamiento de Madrid estuvo representado por su Concejal y paisano Joaquín Campos Pareja y el de Daimiel por Enrique Guijarro. Obviamente los daimieleños acudieron entusiasta y masivamente a la celebración. Algo, ciertamente inolvidable. Y desde entonces, ¡ya más de cincuenta años!, nuestra querida Patrona está presente y es venerada en Madrid, dándose el caso de excepción de que en la capital de España, donde hay más de cien Asociaciones marianas procedentes de otras ciudades y pueblos que tienen también como Patrona a la Virgen con diferentes advocaciones, es la única Asociación que celebra la Santa Misa todos los domingos y días festivos del año ante la imagen de nuestra entrañable y querida Patrona, lo cual revela, obviamente, su vitalidad y explica su permanencia durante tantos años. Si; sin la Virgen como base y vida de la Asociación no habría sido posible esta realidad, o lo que es lo mismo no habríamos llegado a celebrar con tanto gozo los cincuenta años. Es obvio que, como Capellán de nuestra Asociación durante tanto tiempo, tendría que escribir centenares de folios sobre los acontecimientos, celebraciones y tantas actividades, especialmente en el ámbito religioso, sin incluir las múltiples de orden social, benéfico y cultural que supongo comentaran otros paisanos. Y confío también que mis lectores comprendan que no haga referencia nominal a tantos asociados que, además, por su pertenencia a las distintas Juntas de la Asociación habidas en el tiempo, contribuyeron de forma ejemplar a la consolidación y futuro de la misma. Pero sí menciono, al menos, a quienes fueron Presidentes, como principales responsables y en ellos a quienes integraron sus Juntas de Gobierno: Joaquín Campos Pareja, primer Presidente; D. Manuel Chacón Secos y Manuel Martín de Bernardo, inolvidables por su largo tiempo con dedicación ejemplar y también con sincero afecto a Enrique Noblejas y en la actualidad a Juan Blanco. Nuestra Virgen de las Cruces tiene hoy su presencia en la Capital de España, principalmente con su imagen entronizada en el año mil novecientos setenta y siete en el templo del Segundo Monasterio de la Visitación , Madres Salesas, en la calle de San Bernardo 72. Antes, ya hemos referido, estuvo en la Iglesia de Montserrat de los Padres Benedictinos desde 1955 hasta 1960 y, seguidamente, en la de Santiago de las Madres Comendadoras. Es la misma imagen con la que iniciamos el camino de la Asociación , aquel veintinueve de Mayo de mil novecientos cincuenta y cinco. En ella se centra especial y principalmente nuestra veneración. Ella es nuestra imagen titular. Pero, no puedo dejar de referir algo realmente sorprendente y de gozosa realidad que está dando una proyección especial a la advocación de nuestra querida Patrona en Madrid y a nuestro querido pueblo Daimiel. Y es también su presencia en plena Catedral de la Almudena desde el quince de Junio de mil novecientos noventa y tres, cuando el Papa Juan Pablo 11, hizo su segunda visita a Madrid para consagrar el templo catedralicio. Días antes nuestro paisano y excepcional artista ceramólogo, Vicente Carranza, había realizado su imagen en la Capilla bautismal de la Catedral. Lo hizo, además, gratuitamente. y nunca olvidaré las tres primeras Avemarías que, terminada la obra de instalación, rezamos juntos, su hijo Miguel Ángel (q.e.p.d.) Vicente y yo. Pues bien; aquella idea le fue propuesta al entonces Cardenal-Arzobispo de Madrid, D. Ángel Suquía que la aceptó complacido. Y la entronización de la Virgen en la Capilla fue posible mediante la aportación económica de no pocos paisanos en beneficio de las obras de la Catedral , lo cual originó y alentó la idea de la adjudicación de las demás Capillas a las Instituciones que lo solicitaran, obteniendo así una colaboración económica que hizo posible que el templo pudiera estar sustancialmente terminado para el día de la Visita del Santo Padre. Algo que muchos todavía ignoran. Y, allí nuestra Patrona es también venerada por cuantos visitan la Catedral que, en estimación autorizada, son más de setecientas mil las personas que pasan por Palacio y el Templo Catedral anualmente. "Es la Patrona de Daimiel, un pueblo de la tierra de Don Quijote" ; así se comenta normalmente por los visitantes. Y es allí, en la Catedral y ante aquella imagen donde todos los años celebramos la solemne Sabatina en el sábado que precede al domingo de nuestra Fiesta Principal, como preparación a la misma. ¡Y nuestra querida Patrona, Santísima Virgen de las Cruces, permanece en Madrid desde hace ya más de cincuenta años!. ¡Qué gran don del Señor!. Ella hizo posible el nacimiento y vida de la Asociación y lo sigue haciendo año tras año, domingo tras domingo, día tras días. Ella alienta nuestra fe. Con Ella aquí nos sentimos más protegidos, más unidos, más alentados. Es la presencia de la madre con sus hijos y a través de Ella, nuestro querido pueblo, Daimiel, sigue vivo en nuestra memoria yen nuestro corazón.
Don Antonio Astillero BastanteVicario Episcopal Deán del excelentísimo Cabildo Catedralicio Presidente de la Junta Técnica de Obras de la Almudena Capellán de la Asociación de daimieleños ausentes en Madrid |
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