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Hermandad Virgen de las Cruces Me piden una colaboración para la web de la Hermandad de la Virgen de las Cruces y me sugieren que hable sobre la importancia de una hermandad, en este caso de la Virgen. Por eso el título, aunque parezca obvio. Acepto agradecido. El mundo de internet me apasiona; también aquí hemos de estar presentes desde las asociaciones de la Iglesia. Y el tema, la Virgen y la Hermandad , es algo muy significativo en la vida de los cristianos y de Daimiel; también me gusta. La Iglesia reconoce el derecho de los fieles a asociarse en torno a la devoción a la Virgen María , como es el caso. Son muy importantes las asociaciones dentro de la vida de la sociedad y de la Iglesia . Contribuyen enormemente al mantenimiento de las tradiciones religiosas, que son, muchas veces, como el sustrato, el humus de la fe. Las asociaciones también expresan que la fe no se vive de forma individual, sino que es mejor la comunidad, para tener un referente y no sentirse perdidos y desorientados en esta sociedad cada vez más plural. La palabra “hermandad” la da un tono singular a esta asociación; no es cualquier cosa: hermandad, comunidad, fraternidad, familia, comunión... es muy expresivo este término. El hecho de que la hermandad sea en torno a la figura de la Virgen María , Madre de Dios, Virgen de la Cruces , le da un marco magistral al hecho de la asociación. Sabemos por experiencia que, cuando falta la madre en una familia, falta algo importante; es como si “se abriese la veda” y fuera más fácil la ruptura de la hermandad, la transigencia con valores negativos... Sin embargo, cuando la madre de familia está presente, crea un clima de fraternidad, de respeto a los miembros de la familia, de aceptación de los valores que contribuyen a esa sana relación... ¡Menos mal que tenemos como patrona a la Virgen de las Cruces, nuestra Madre! Sería difícil relatar el bien que ha hecho y hace a Daimiel, a la convivencia, a la comunión... Una vez que se constituye una asociación dentro de la Iglesia , se arbitran medidas —los estatutos que aprueba el Obispado y que deben ser algo muy significativo de la hermandad— para que esa hermandad y sus componentes tengan un “estilo” a la hora de vivir su fe , marcado con una referencia especial a la Virgen de las Cruces . Y para que eso no se quede “en papel mojado”, sino que sea realidad en nuestro mundo actual, la Hermandad , de un modo concreto su directiva —para eso tienen esa responsabilidad— necesita de una creatividad especial , la que le da el amor a una madre de familia, para vencer todos los obstáculos que va presentando la vida y sacar adelante a todos sus miembros. En este sentido, creo que es de justicia destacar como esta directiva ha afrontado con clarividencia el reto de llevar , en una de sus dos novenas, a la Virgen de las Cruces a la Parroquia de San Pedro . Hecho que, vivido “desde dentro” de Daimiel, tiene un especial significado de crecimiento como familia, como comunión, como hermandad. Pues hay que seguir en esta línea de ser y hacer gestos significativos para la fe y la devoción de la Virgen de las Cruces entre los hermanos de la hermandad y los daimieleños que quieran acogerse al amparo de María. Los estatutos, manifestando la vida de la Iglesia —la vida de las primitivas comunidades, que sirve de referencia para las actuales—, recogen dimensiones básicas de la fe que la hermandad debe potenciar entre sus hermanos, desde el modelo de la Virgen : 1) Conocer mejor las verdades de nuestra fe . 2) Tributar un culto a la Virgen , que sea agradable a Dios, desde la celebración de los sacramentos . 3) Vivir la caridad entre los hermanos de la hermandad, estando abiertos a otras necesidades próximas y lejanas. Ahora que acaba de ser aprobado el carné de conducir por puntos —permitidme esta jocosa comparación, pero creo que expresiva— quizá ha llegado el momento de “ser hermanos por puntos” o “ser cristianos por puntos” . Con el bautismo se nos da una serie de puntos y, no sólo hay que cuidar no perderlos —que, a veces, uno no sabe ni dónde los ha dejado—, sino que hay que ir acumulando cada vez más. Claro que nadie debe atribuirse el puesto de juez que quite o dé puntos a nadie, ni los sacerdotes, ni la hermandad, ni la Iglesia... depende de cada uno. Pero sí es cierto, relacionándolo con lo anterior —que por eso lo digo— que la Hermandad de la Virgen de las Cruces tiene la responsabilidad paternal de velar por la fe de sus hermanos y trabajar para que “nadie pierda puntos” y ofrecer cauces para que todos “puedan recuperarlos”. Aquí está la creatividad que nos pide el momento cultural presente . ¿Qué hacer? ¡...! Seguro que el amor maternal de María nos irá sugiriendo, con nuestros esfuerzos, caminos para crecer en una fe más conocida, más personal, más pública...; caminos para celebrar cada vez mejor y con más gente, si es posible, nuestra fe; caminos para abrir nuestras cuentas bancarias —que son las cuentas de los fieles— a tantas necesidades como nos reclaman...; caminos, en definitiva, que nos lleven a vivir como María el seguimiento de Cristo. Ojalá que la iniciativa de esta web contribuya de alguna forma a todo ello.
Pedro Crespo Arias, sacerdote. |
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