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¿Por qué no se comprende la Eucaristía ?Algo muy común, por desgracia, dentro de los cristianos es la falta de formación que tenemos. Después de la Catequesis para la realización de la primera comunión, o bien de la preparación de la Confirmación , los cristianos asumimos que ya sabemos mucho acerca de nuestra Fe y no seguimos, ni lo intentamos en casa por nuestra cuenta, con la necesaria formación CONTINUA que un cristiano debe tener.
De aquí pueden surgir muchísimas frases y comentarios; pero yo me quedo con las siguientes frases típicas: “Es que la Misa yo no la entiendo”; “ la Misa es un rollo”; “yo prefiero ser bueno a ir a Misa”; “ La Misa no sirve para nada”. A mi entender estas frases pueden surgir también de que nadie nos ha explicado claramente los signos y ritos del sacramento de la Eucaristía. Creo que hay que destacar que la Eucaristía es el ritual por excelencia de la Religión Católica , es decir que cualquier otra celebración está por debajo ella. Esta celebración es una Acción de gracias, ya que Eucaristía significa eso. Los cristianos nos reunimos para dar gracias a Dios por todo lo que recibimos, para escuchar la Palabra de Dios, recordar su muerte y resurrección, y enriquecer nuestro espíritu al comulgar. También si nos damos cuenta la Eucaristía es la fiesta de la unidad. En ella podemos encontrar gente de todas las razas y culturas (por ejemplo en una misa en la plaza de San Pedro en Roma), o edades y “clases sociales”. Pero esas diferencias importan poco ya que todos formamos una comunidad (común-unidad), es decir que tenemos muchas cosas que nos unen: Somos hermanos en la fe; tenemos como el Señor a Jesús; creemos que el Espíritu Santo nos ayuda y nos guía; etc. Espero que se comprenda esos dos aspectos que destaco: Fiesta de Acción de gracias y fiesta de la unidad. Muchas veces la celebración de la Eucaristía se desvirtúa y no se fundamenta en estas características. Cuantas veces no hemos dado las gracias; o cuantas veces, en vez de unirnos, se nos ha herido y por tanto se nos ha desunido a los cristianos que acudimos. Tenemos que conseguir lograr que estas características comentadas se cumplan siempre que celebramos la Eucaristía. Los laicos y religiosos disponiendo nuestro corazón y capacidades para aprovecharnos de todo lo que se nos ofrece en la celebración; y los sacerdotes no olvidando su labor de celebrante y trasmisor de concordia con Dios y con la Iglesia. |
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