"Bienvenido a la Web de Ntra. Sra. de las Cruces "
Inicio
Añadir a favoritos

¿Sabes como hay que leer las sagradas lecturas en la celebración de la Eucaristía ?

Te proponemos en este articulo una serie de consejos con el fin de mejorar la formación de las personas comprometidas en el grupo de liturgia o de lectores de la Hermandad de Nuestra Señora de las Cruces.

El articulo está dividido en distintos capítulos con el fin de facilitar su comprensión y entendimiento.

Esperamos que sea de vuestra utilidad y mejore, aun mas si cabe, la formación que ya poseéis.

 

CONOCER Y ENTENDER EL TEXTO

1. ¿Quién habla en el texto? ¿a quién habla? ¿Acerca de qué? ¿Con qué finalidad?

2. ¿Qué clase de texto es? ¿Un relato? ¿Una exhortación? ¿Un diálogo? ¿Una oración? ¿Una acusación?

3. ¿Qué sienten las personas que encontramos en el texto?

4. ¿Hay en este pasaje algunas palabras difíciles de entender? ¿Qué significan?

5. ¿Se divide el texto en varias partes? ¿Dónde comienza y termina cada parte?

Preparar la expresión-de la lectura

6. ¿Cuáles son as palabras más importantes y las frases principales a subrayar en el pasaje?

7. ¿Dónde hay que hacer una pausa breve y dónde una pausa más prolongada?

8. ¿Dónde hay que evitar de hacer una pausa?

9. ¿Cuál es el tono de voz (o los varios tonos de voz) que conviene para este texto?

10. ¿Cuál es el ritmo que debo usar en cada parte del texto (más lento o más acelera do, aunque nunca de prisa)?

11. Pronunciar bien cada palabra y cada sílaba. Vocalizar bien.

12. Evitar el defecto de bajar demasiado el volumen de la voz al final de las frases.

13. Para estar seguro, prepararse antes y repetir la lectura en voz alta, varias veces.

 

PREPARAR LA EXPRESIÓN DE LA LECTURA

14. No se trata de declamar o de dramatizar. La lectura o proclamación no es una representación teatral, y hay que, evitar atraer la atención del que escucha sobre la persona del lector en vez que sobre la Palabra de Dios. Pero el lector no debe permanecer indiferente a lo que está leyendo. Debe leer de tal manera que lo que está proclamando “acontezca” a la vista de los oyentes. Mediante su entonación debe hacer llegar a los oyentes los sentimientos expresados en el texto. La “liturgia de la Palabra ” debe ser “celebración de la Palabra ”.

 

EXPRESAR LOS SENTIMIENTOS DEL AUTOR Y LOS PERSONAJES

  

15. ¿Se encuentra el Leccionario ( de folletos u hojas sueltas!) en el ambón? ¿está abierto en la página que corresponde?

16. ¿Está ya conectado y a buena altura el micrófono? (si no, hacer que lo conecten, arreglar la altura...). Para no tener que dar los golpes de rigor al micrófono a la hora de empezar la lectura...

17. ¿A qué distancia del micrófono hay que poner la boca para que la voz se oiga bien?       

 

SABER IR  AL AMBÓN

 

18. Situarse ya desde el inicio de la celebración en un lugar no muy lejos del ambón.

19. No desplazarse hacia el ambón hasta que se haya terminado lo que precede (canto, oración, monición).

20. Avanzar con un paso normal, sin ostentación ni precipitación; no con rigidez, sino con una digna naturalidad.

 

LA POSTURA DEL LECTOR

21. Los pies bien plantados y firmes. Evitar balancearse o poner un pie hacia atrás.

22. Nada de brazos colgantes o cruzados o de manos en los bolsillos. Las manos de pueden tener juntas, o se pueden colocar en las orillas laterales del ambón, tocándolas ligeramente (no apoyándose en ellas), sin tocar el mismo Leccionario, para que en poco tiempo no esté todo untuoso...

“Cuando se leen en la iglesia las Sagradas Escrituras, es Dios mismo quien habla a su pueblo, y es Cristo mismo —presente en su Palabra— quien anuncia el Evangelio” (Misal n.9).

 

PRESENTACIÓN DEL LECTOR

23. No debe llevar nada que pueda distraer u ofender a los presentes, ni por ostentoso, ni por descuidado y poco conveniente o ridículo (ciertas camisetas con anuncios inconvenientes, vestidos desarreglados o sucios, pelo “huracanado'...). Tener criterio y presentarse como una persona educa da y normal.

 

INMEDIATAMENTE ANTES DE COMENZAR

24. Una breve pausa para mirar a la asamblea, a fin de tenerla en la mente, puesto que es a ella a quien se habla, y también para establecer un contacto directo con ella antes de comenzar la proclamación.

25. Tomar buena respiración.

26. No iniciar nunca la lectura antes de que toda la asamblea esté tranquila, y se haya creado un clima de silencio y de atención (por ejemplo, esperar a que todos se hayan sentado tranquilamente).

 

LEER EL TÍTULO

27. Leer solamente el título bíblico, sin añadir nada más. No se dice “primera lectura”, o “segunda lectura”, o “salmo Responsorial”. Ni se dice “capítulo” o “versículo”. No se lee el subtítulo o la frase en rojo que en el Leccionario precede la lectura..

28. Después de leer el título, hacer una breve pausa antes de seguir proclamando el texto.

LEER LENTAMENTE

29. En general, se lee demasiado rápido y no se hacen las pausas debidas, siguiendo la puntuación y la lógica del texto. Hay que recordar que el oyente no es una grabadora, sino una mente humana, que debe tener el tiempo de sentir, de reaccionar, de oír, de entender, de coordinar y asimilar lo que oye. Cuando el lector tiene la impresión de leer demasiado despacio y de hacer pausas demasiado prolongadas, todavía suele estar leyendo rápido o apenas lo suficientemente lento...

“El lector tiene un ministerio propio en la celebración eucarística... Para que los fieles lleguen a adquirir una estima suave y viva de la Sagrada Escritura por la audición de las lecturas divins, es necesario que los lectores sean de veras aptos y diligentemente preparados” (Misal n. 66).

 

LEER CON LA CABEZA ALTA

30. Leer mostrando el rostro, y no la coronilla, a la asamblea. Al leer con la cabeza alta, la misma voz resulta más clara y fuerte, y no se dirige hacia el libro, sino hacia la comunidad, a la que se quiere comunicar el contenido del texto.

31. Si el ambón es demasiado bajo, es mejor levantar el libro con las manos, pero no bajar la cabeza.

 

¿CÓMO TERMINAR LA LECTURA ?

32. Hacer una pausa después de la última frase, antes de decir “Palabra de Dios”.

33. Decir simplemente “¡Palabra de Dios!”, y nada más (por ejemplo: “Hermanos, esta es Palabra de Dios” o expresiones parecidas). Se trata de una aclamación (“¡Palabra de Dios!”), no de una afirmación o de una explicación (“Es Palabra de Dios”).

34. Escuchar desde el ambón, sin retirarse todavía, la respuesta de la asamblea, incluso cuando sea una aclamación cantada.

35. Abrir el Leccionario en la página del salmo responsorial o de la siguiente lectura, para dejarlo todo listo para el que sigue.

36. Volver al sitio con paso normal, caminando con calma y firmeza, con naturalidad. No hace falta quedarse allí para acompañar al siguiente lector.

 

Estos consejos han sido conseguidos de la página web www.gruposanfrancisco.org a la que mostramos nuestro más sincero agradecimiento.

Atrás | Principal