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La Música en la Liturgia de la Palabra Un elemento que a todos los fieles que acudimos a celebrar la Eucaristía nos atrae es la Música. Muy rica y con un gran sentido estético y espiritual, hace de las celebraciones autenticas solemnidades para el Señor y verdaderas fiestas de cristianos, al mostrar su alegría y gozo por ser hijos de Dios y hermanos unos de otros. En la liturgia de la Palabra existen varios momentos para la Música : El salmo responsorial y la aclamación del Evangelio. La salmodia está diseñada para cantarse ya que cuando solo se recita pierde mucho de su poder. Como nos damos cuenta, esta última opción es la que más se produce al celebrarse la Santa Misa ; y nos podíamos preguntar por qué. Creemos que el problema es la falta de personas preparadas para cantar el Salmo. ¿Es necesario una escuela de formadores de recitadores de salmistas?. La aclamación del Evangelio se trata de que el pueblo exprese con alegría su encuentro con el Señor. Es más común que se haga. Un elemento musical que normalmente se olvida de utilizar es el silencio. Este sirve para que la asamblea pueda meditar la palabra proclamada. Es muy usual que no se tenga en cuenta, pues muchas veces celebramos la Santa Misa a todo correr o estamos deseando que finalice. Los momentos o tiempos mas apropiados para la utilización del silencio son: Después de la primera y segunda lectura. Después de la homilía. Esperamos que este pequeño y sencillo artículo nos hay formado más en los aspectos musicales que nuestra liturgia posee.
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